Punta y corte

La verdadera razón por la que todo esto está pasando, se debe a no sólo haber alimentado el recuerdo. Se alimentan a diario cosas que no deberían existir. Alaska reía, cuando el amanecer apenas tenía fuerzas para iluminar algunos rincones del mar.

Joven Miguel

¿Que te pasa, Alaska? ¿Te vas a quedar como tonta de nuevo, frente al mar?

Maquiavel

Siempre hará lo mismo. Dice que quiere ser pez, y tener alas para abandonar este nido.

Alaska

Cierra la boca, Maquiavelo. ¡Te voy a presentar a mi padre!

Maquiavel

No, gracias... (Entre risas) Ya tengo suficientes chistes en casa…

El paisaje que aborda un sueño, debe construirse sólo y únicamente si el soñador está durmiendo. He perdido de vista a mis cuervos, y, como al principio, vuelvo a una historia que desconozco. Alaska Nefasto, Miguel huerfano, y un Maquiavelo, recorren a orillas de un mar en búsqueda de cosas buenas. Todo cualquier pedazo de basura los lleve a atravesar los peñascos y les mantenga distraídos, lejos de casa, resulta ser cosa buena.

Alaska

¿Qué más puede haber en el fondo? (Señalando al horizonte) ¿Han notado que el sol brilla mucho en ese lado por las mañanas?

Joven Miguel

Ruinas. ¿Qué más? (Rascando entre la arena)

Las lágrimas del recuerdo de lo que fue, una guerra que amenazaba volverse mundial. A algún tarado se le cayó una bomba en ese sitio, hogar de gente que no deseaba nada de lo que ofrecían las recompensas de lucha.

Maquiavel

El Holocausto.

A la bomba le llamaron así por el número de víctimas que sobrepasaba cualquier masacre. Dicen que un pueblo desapareció. A daños irreversibles, vieron lo estúpidos que podían llegar a ser y decidieron alzar sus banderas blancas. Terrible. Mientras, de fondo, un pequeño acompaña a esta chica. Ha vuelto de buscar caracolas y el rostro dice todo para desear que se los trague la tierra ahora, antes de avisar a su hermana mayor que papá ha mandado a llamarlos desesperadamente.

Alaska

¿Estás bien, corazón?

El niño no puede evitar mirar con tanto deseo la arena; deseo a quedarse allí parados, para siempre, y no tener que acudir a ver a ese monstruo. La chica mueve brazos y le rodea, a cálido abrazo de verdadera familia. ¿Qué es una verdadera familia por aquí?

Razcan un poco entre la arena y algo logran descubrir. Lo toman del piso y procuran seguir...