Punta y corte lV
Colapsaba la noche, entre mares y mares de pensamientos. Miguel había permanecido abajo, con Alaska, hasta que ella dejó de golpearlo. Entonces pudo levantarse y lavarse la cara. Ella se quedó dormida y el barco dejó de moverse.
Luego de sentarse unos minutos a observar, quizá si había sido suficiente o si todavía podía hacer algo más por ella, se quitó el abrigo y lo puso sobre su amiga, quien yacía desgastada, deprimida y aplastada. Una interesante observación estaba a punto de mencionarlo.
Miguel subió a la cubierta y se aproximó a Maquiavelo; tripulante y timonel de punta y corte, había escuchado la pelea. Siempre las presenciaba. Ahora quizá , estaba ansioso por decir algo:
Ellos navegaban.
Has pasado mucho tiempo tratando y tratando de hacer lo mismo.
¿Con Alaska?
No lo entiendes todavía, cuervo. El amor es opcional. Todavía peor, un mecanismo de defensa.
¿Todo eso has aprendido de los libros de mi papá?
Damos amor cuando nos sentimos vulnerables. Principalmente, lo damos hacia quienes no deseamos tener de enemigos.
Eso es muy racional. Pero sigue siendo conceptual, muy analizado bajo la lupa de un científico que no ha amado en su vida. Y sí, amó, entonces perdió al amor de su vida.
Alaska no te ama, porque no te teme.
Claro que no. Nunca la he tratado como su padre.
Y por eso permaneció más tiempo en esa casa, que con nosotros , cuando salíamos a navegar otras veces.
Quedarse en casa... Peor todavía, siempre se sentía obligada a volver, como si esperara…
¿Que su padre cambiara?
Que su padre la amara. (Maquiavelo silencia un poco sus ideas, antes de seguir) Entonces quizá ella lo amaba todavía.
Eso es una locura.
Por eso nunca te amará. No conoce otra cosa. No conoce el amor. No puede sentir nada que el entorno no le haya dado. El amor es un mecanismo de defensa.
Aún así la amaré.
Y Dios te habrá dado un castigo, entonces.
“Amarás a alguien que nunca ha amado”.
El síndrome del aplastamiento. Esa es la clave.
¿Qué tiene que ver eso aquí?.
Quitas la piedra, pero los músculos ya se estaban pudriendo. Necesitas preparar un suero. Hay memorias que permanecen en el cuerpo, en el trato que suelen recibir. Hablando de un duelo, un trauma, una culpa o un miedo, es fácil creer que basta con retirar los escombros de encima, pero hacerlo precipitadamente puede desestabilizar a la gente. Entonces creen que necesitan lo que otros les habían acostumbrado a recibir, que es lo único que puede hacerlos arrancar, o aproximarse a una vida común. El amor que no sintieron, no lo apreciarán; el dolor que les causaron, lo anhelarán; el miedo que sentían los deformará; y creer que esa es la vida que merecían los hará volver tarde o temprano, y arrastrarán a todos hacia una tormenta en el océano, en el mismo barco….
Ella nunca va a amarte.
Ya lo sé.
La calma se volvió vacío. No había otro movimiento, más allá de sus cuerpos. El agua estaba tan quieta que el espejo bajo sus pies construía una ventana inefable entre mar y cielo; algo que da pavor a los inocentes, y consume a los desesperados.
Todo parecía eterno, hasta que comenzó…