TITÁN lll

¿Qué está sucediendo?

Defino la buena educación como aquella que comienza masticando el miedo a morir, y termina en devoración social, en un suicidio colectivo, lanzándo tu cuerpo hacia la tempestad, sin haber despreciado en cualquier instante haber vivido de todo, junto a tus amistades más honestas.

Y es el suicidio lo que ha despertado enorme curiosidad para un viaje nuevo, cabe decir. ¡Me encantaría resolver la encrucijada! Entender, de una vez por todas, ¿qué es esa criatura? ¿Por qué fébril domina las aguas? Y ¿cómo, siendo ajena a nuestro mundo, algo pudo haberla hecho sufrir tal metamorfosis?, llevándola a pasar, de quimera industrial, a máquina de espanto.

Máquina

Máquina de espanto.

Máquina de espanto...

Le escucho decir, a ecos que entre mar muerto se alcanzan a reproducir.

Máquina

¿En qué me he convertido?

¿En qué me voy a convertir...

Aguas turbias se hacen hielo, mientras pisa con cuidado, aguas negras de tanto dolor. Le escucho producir más de cerca, resonancias de energía que traducen su lamento:

"Mi cuerpo. No lo siento. ¿Pies? No tengo, pero camino. El aire no existe aquí, respirar es lo último que se me ocurriría; el ducto de ventilación está tapado. Ideas... ideas destructivas, pensamientos, insólitos. Acorralado en una celda de armazón y tornillos gruesos, piel fundida en mecanismos de defensa que no me protegen de absolutamente nada, pues las alarmas de emergencia ya no suenan. Soy tan grande, lo veo todo, mas no me muevo y sigo siendo espectador. Avanzo y no me muevo, yo no elijo, pero lo estoy haciendo. Surco el mar bajo idealizacion de algo. Algo más grande. Soy tan grande y de corazón pequeño. Este mundo no me queda."

Y sin dudar, una duda se resguarda ardiente a ser perturbada:

Máquina

¿Quién me construyó?

Nació en un sitio ajeno a este mundo. Una tierra donde explorar se había vuelto peligroso.

Cuando la humanidad desapareció aquí, parecía haberse resguardado en alguna parte de cualquier otro sitio lejano. Mandaban máquinas que arrastraban barcos sobre el mar, para llevarse un poco de nuestras aguas. Ya que a ellos Dios los había abandonado, y ellos a él lo dejaron también.

Máquina

¿Qué hay de bueno en vivir?

Preguntaba.

Michaelo

¿Qué hay de malo?

No me puedo contener.

Máquina

Hay dolor, hay burla y desprecio.

Michaelo

¿Una máquina sintiendo todo eso?

Pico Torcido

¿¿Un espantapájaros que habla??

Michaelo

(A Pico Torcido) Púdrete.

Cuál era la verdadera cuestión? Las aves rodeaban la máquina como cualquier animal a punto de morir, y esperando ellas el momento para comer. Habíamos cruzado la mitad del océano volando, cinco aves cargaban de mi cuerpo, y el resto volaban sobre nuestras cabezas.

Pico Torcido

¿Por qué la vida duele?

Tornillo flojo

¿Por qué la vida apesta?

Pico Torcido

¡¡Tu cola emplumada apesta!!

Tornillo flojo

¡¡Apesta más la del espantajo!!

Máquina

¿Por qué no se callan? ¿No es suficiente seguir vivos? ¡El sufrimiento no para y el abandono tampoco! ¿Dónde se ha quedado la humanidad? ¿Por qué no puedo verla?

Tornillo flojo

¡No hay!

Pico Torcido

¡No existe! ¡Ese monstruo se la comió! (Señalándome)

Y una paradójica realidad se vió cubierta de verdad inmediatamente en esta historia: Soy la boca del bosque, la entrada y salida del lugar. Debido a eso todo mundo aquí sabe que la humanidad desapareció en las fauces de mi nacimiento.

Como monstruos nos vemos, pero unos peores a otros, llevan años intentando hallar salida a través de mí.

Pico Torcido

¿Cómo llegamos aquí? ¡Cuéntale que todo se desarrolla como en un parpadeo en esos oscuros agujeros de tu rostro de espantapájaros!

Tornillo flojo

¿Dónde está tu amiga? ¿No había una niña acompañándonos al principio de esta aventura?

Nina saltó desde el acantilado. Cruzar el bosque no le fue suficiente. No era importante para ella seguir existiendo en un lugar donde todo cambia en cuestión de minutos.

Máquina

¡Tú eres el culpable de que todo cambie! ¿¿De que yo esté aquí?? ¡De que el mundo sea como es! ¡Eres el origen de la maldad! ¡Y por tí yo fui creado! ¡Tú eres...

Pico Torcido

¡¡DIOS!!

Tornillo flojo

¡No lo sobrestimen tanto! ¡Por Dios! ¡Es solo madera y trapos de su madre envueltos!

Una historia es una historia según cómo se cuenta. Esta, para variar, da saltos constantes hacia sitios diferentes. Una fiesta de cumpleaños podría estar ocurriendo en breves instantes, mientras una enorme máquina observa con odio y tristeza a buena introspección sobre el "por qué" de su existir. Buena frase sería suficiente para movernos a otro lugar. Y, en particular, a la fiesta de cumpleaños.

Máquina

¡Quiero salir! (Ferviente, ansiosa)

Pico Torcido

¡TODOS! (Entre risas con diferentes voces que solo un ave puede imitar)

Tornillo flojo

¡Preséntale al cumpleañero, espantajo! ¡¡Llévanos a ese sitio por novena vez!! ¡¡JA, JA, JA!!

Un capítulo que adoran las aves...