La destrucción. Tercera parte. Mamá.

¿Me escuchas, hija? Sigue mi voz...

He oído una rara historia, amigos imaginarios. Una que relata de hace varios siglos de antigüedad. Y sé que ustedes la conocen. De esas historias que sólo le pasaban a los niños tontos. Una que habla de una verdadera madre. ¿Cuál es el significado de la familia? Cientos de niños fueron secuestrados. Ya no conocieron el amor verdadero; muchas familias se arruinaron; aquellos que escapaban de sus garras, la describían como una larga mujer, de varias extremidades, y crueles pensamientos. He escuchado que habita aquí, encerrada por la brutalidad humana. Le han desterrado y ocultado su llave, Pero yo sé cómo la puedo hallar… Siento la claridad de su voz, susurrándome que la ayude a salir. Dice que sin mí se moriría. Suena tan tétrico que no me importaría. Pero también ha mencionado algo: una promesa. Dice ella que puede acabar con todo. O puede intentarlo, si bien le hago yo, sacando su llave de un oscuro pozo. Ha mencionado que no me tome las pastillas, pero eso es algo que de igual forma no querría hacer. ¿Entonces? ¿Saben dónde se encuentra su mano? Le han causado tanto mal cuando hallaron su mundo, al otro lado del nuestro, que sólo su mano, arrancada y pisoteada, apenas rescata sus últimos suspiros, bajo un pozo que fue sellado y oculto a ojos peligrosos. Es lo bueno que yo no tengo ojos, ¿verdad?

Moussy

Madeline... ¿A dónde vamos? Estamos alejándonos del pueblo... (Asustado) Tú prometiste que habría dulces...

Y eso habrá, no lo niego. Moussy es un amigo muy querido. Le aprecio tanto por ser voluntario en esta travesía, que hacen falta palabras para agradecer.

Por eso no le respondo.

Moussy

¿Es por aquí? (Susurrando) Oye... Sigues pensando en escapar, ¿cierto? ¿Es quizá por lo de las pastillas? ¿Tus calificaciones? ¿Es por tus hermanos...