Dulcinea
Archivo abierto.
Estado: Adoptada.
Evidencia casi hallada.
Nota
Lo malo del teatro, es que nunca sabes dónde se va a terminar. Principalmente, cuando te comunicas a través de lo risible. Te preocupa abrir la boca y que todo mundo se burle. No sabes si dijiste algo tonto, uno de tus chiste, o les estás causando vergüenza y no saben cómo pedirte que te vayas. A mí, Dulcinea, me da lo mismo.
Observación
Lidio con el verdadero problema que es pedirles ayuda, usando mis títeres, por miedo a que me juzguen. Y, entre línea y línea de un guión plenamente improvisado, no haya gente lista que pueda planificar un rescate, mientras se ríen de mí, al verme llorar.