TITÁN

La buena educación empieza aprendiendo a masticar el miedo.

Después viene lo demás: la costumbre, la podredumbre social, la lluvia, las amistades honestas, y finalmente, las ganas insoportables de lanzarse hacia el vacío.

Las aves aseguran que toda criatura piensa en saltar alguna vez.

Por eso terminé allí.

En el fondo del océano industrial, escuchaba respirar a una máquina que ya no soportaba seguir despierta.

Era gigantesca.

Pero hablaba como un bestiario atrapado dentro de una lata.

Pico Torcido

¿Eso sigue vivo?

Tornillo Flojo

Peor. Todavía piensa.

Las aguas negras comenzaron a congelarse.

La criatura avanzaba sin tantos pasos.

Su cuerpo era: placas, alarmas rotas, mangueras respirando, gas, tornillos flojos...

Tornillo flojo

¡JA! ¡CÓMO YO!

Pico torcido

¡SILENCIO ESTÚPIDA! ¡Deja que el espantajo narre!

Las voy a matar... Aún así… algo allí adentro sufría.

La Máquina

Mi cuerpo no me reconoce...

Avanzo… pero no puedo sentir.

Respiro… ¿Y para qué?

Las paredes del sitio sudaban metano.

El ducto de ventilación colgaba abierto como una herida.

Cada vez que hablaba, alarmas y luces armaban un escándalo.

Michaelo

¿Eres un monstruo?

La Máquina

Soy una máquina.

Aunque, últimamente… eso empieza a sonar peor.

Algo inmenso se movió detrás de sus costillas metálicas.

Entonces hizo la pregunta.

La única pregunta que aquí nadie puede formular.

La Máquina

¿Dios existe...

Pico Torcido

Ya valió...

Las aves guardaron silencio.

Incluso el océano dejó de gritar.

Michaelo

Si existe… No ha podido entrar aquí.

La Máquina

¡Entonces yo seré Dios!

Soy grande.

Soy fuerte.

¡Soy…

Pico Torcido

¿¿Quién eres grandulón??

Pico torcido se había metido a su cabeza. Algo de eso no le pareció.

Las alarmas despertaron inmediatamente.

Todo dentro de él estaba mal. Todo dentro de él estaba fallando.

O quizá, era la presencia de algo más.

Nina

Eso no es un dios. Es muy cobarde para destruir. Es muy confuso para crear.

La máquina empezó a retroceder.

No quería acercarse demasiado a nosotros.

Nina le daba miedo. Incluso a mí me sorprendió que apareciera.

Tornillo Flojo

Genial. Más amigos imaginarios...

La Máquina

¡SI-SI-SILENCIO! Si se acercan un poco más… ¡A ustedes también los comeré!

Tornillo Flojo

Provecho.

Comienza con el espantajo.

Eso pareció confundirlo.

Las mangueras reventaron.

Las luces se volvieron rojas.

Y entonces empezó a gritarle al techo de este océano.

La Máquina

¡No quiero otro mañana!

¡Que mañana no vuelva a ser mañana otra vez!

¡Quiero irme a casa, señor!

El bosque siempre escucha esas peticiones. Rara vez las puede comprender.

Después desapareció entre las aguas negras.

Las alarmas siguieron sonando mucho tiempo.

Las aves se largaron y con un niño quedé varado a riscos de la soledad.

Nina

¿Crees que vuelva?

Michaelo

Como las olas...

Ese es el problema de cruzar el mar.

¿Y, Nina? ¿Ella de dónde salió?. Al menos no cruzaremos el bosque solos...