TITÁN
La buena educación empieza aprendiendo a masticar el miedo.
Después viene lo demás: la costumbre, la podredumbre social, la lluvia, las amistades honestas, y finalmente, las ganas insoportables de lanzarse hacia el vacío.
Por eso terminé allí.
En el fondo del océano industrial, escuchaba respirar a una máquina que ya no soportaba seguir despierta.
Era gigantesca.
Pero hablaba como un bestiario atrapado dentro de una lata.
¿Eso sigue vivo?
Peor. Todavía piensa.
La criatura avanzaba sin tantos pasos.
Su cuerpo era: placas, alarmas rotas, mangueras respirando, gas, tornillos flojos...
¡JA! ¡CÓMO YO!
¡SILENCIO ESTÚPIDA! ¡Deja que el espantajo narre!
Las voy a matar...
Aún así…
algo allí adentro sufría.
Mi cuerpo no me reconoce...
Avanzo… pero no puedo sentir.
Respiro… ¿Y para qué?
Las paredes del sitio sudaban metano.
El ducto de ventilación colgaba abierto como una herida.
Cada vez que hablaba, alarmas y luces armaban un escándalo.
¿Eres un monstruo?
Soy una máquina.
Aunque, últimamente… eso empieza a sonar peor.
Entonces hizo la pregunta.
La única pregunta que aquí nadie puede formular.
¿Dios existe...
Ya valió...
Las aves guardaron silencio.
Incluso el océano dejó de gritar.
Si existe… No ha podido entrar aquí.
¡Entonces yo seré Dios!
Soy grande.
Soy fuerte.
¡Soy…
¿¿Quién eres grandulón??
Las alarmas despertaron inmediatamente.
Todo dentro de él estaba mal. Todo dentro de él estaba fallando.
O quizá, era la presencia de algo más.
Eso no es un dios. Es muy cobarde para destruir. Es muy confuso para crear.
La máquina empezó a retroceder.
No quería acercarse demasiado a nosotros.
Nina le daba miedo. Incluso a mí me sorprendió que apareciera.
Genial. Más amigos imaginarios...
¡SI-SI-SILENCIO! Si se acercan un poco más… ¡A ustedes también los comeré!
Provecho.
Comienza con el espantajo.
Eso pareció confundirlo.
Las mangueras reventaron.
Las luces se volvieron rojas.
Y entonces empezó a gritarle al techo de este océano.
¡No quiero otro mañana!
¡Que mañana no vuelva a ser mañana otra vez!
¡Quiero irme a casa, señor!
Después desapareció entre las aguas negras.
Las alarmas siguieron sonando mucho tiempo.
Las aves se largaron y con un niño quedé varado a riscos de la soledad.
¿Crees que vuelva?
Como las olas...
Ese es el problema de cruzar el mar.